…… Un enorme mar. Una playa desierta, con una arena tan fina como el oro molido, de su mismo color. Un agua quieta, que reflejaba el cielo como pátina de plata. La imagen del firmamento hacía parecer al océano como un inmenso azul, donde dormitaban las nubes.
De pronto, un punto en el horizonte, allá donde el mar parecía precipitarse hacia el abismo, empezó a tomar forma. Su tamaño iba creciendo más y más, hasta convertir en nítidos sus indefinidos contornos.
Una barca alargada, apenas con espacio para dos navegantes, se acercaba. En medio de ella, un hombre bogaba. Una túnica que le llegaba hasta el suelo, y un capuz que apenas dejaba traslucir su rostro, todo en un negro absoluto, era la imagen que sus ojos veían.
En un tiempo, creyó Al, asombrosamente corto, la pequeña embarcación llegó a la orilla. Sin bajarse de ella, el remero, impasible, extendió su mano en un gesto inequívoco de invitación para que subiese con él. El muchacho no sintió miedo. Sabía que ese viaje estaba preparado para él, que su destino iba en manos de esa barca y del rumbo que tomaría. Por eso, de una salto, sin que sus pies tocasen el agua, se colocó al lado del misterioso hombre. Éste le invitó a sentarse, y Al aceptó. Preguntó su nombre, y el tripulante respondió: Creía que eras más listo, ¿Quién sino yo puede llevar a tu destino? Soy Caronte, el que transporta las almas a su destino. Voy a llevarte a lo que más anhelas. Prepárate para el viaje.
El remero dirigía la nave con decisión, con un ritmo constante, allá hacia donde se ponía el Sol. Un poco antes del ocaso, los últimos resplandores anaranjados dibujaron el contorno de una isla que, poco a poco, les iba mostrando su perfil. Con los últimos rayos vespertinos, la pequeña nao clavó su proa en la arena de una pequeña playa.
El inconfundible aroma del azahar inundaba el ambiente. El romero ayudaba a perfumar el ambiente. Frente a ellos, un pequeño bosque de pinos algunos olivos diseminados les esperaban.
De pronto, Caronte lo miró a los ojos. Desde el rojo profundo de su mirada, le dijo a Al: duerme, amigo, que el día será largo. El muchacho cayó sobre la arena, profundamente dormido. Sin sentir frío, pues el cálido céfiro le abrigaba, la noche lo envolvió. Una noche sin sueño, pues era un sueño su viaje.
A la mañana siguiente, un envolvente olor a mar le recordó que se encontraba entre la arena, en aquella pequeña playa.
Miró al cielo, el Sol empezaba a dibujar sus primeras pinceladas doradas. En un azul sin nubes, se dibujó la silueta de una enorme ave. Extrañamente (aunque ya sabía que todo podía sucederle ya), con el extremo de un ala parecía indicarle un camino. Empezó a caminar, siguiendo el rumbo que la rapaz llevaba, porque parecía tratarse de un águila.
Con su majestuoso aleteo, le fue llevando hacia el interior de la pinada, en cuyo corazón surgía un claro. El ave de presa inició un lento planeo, descendiendo más y más en círculos cada vez más estrechos, hasta que finalmente puso sus poderosas garras en la tierra.
Repentinamente, de una pequeña choza situada entre los árboles, salió un hombre. Éste era ya de avanzada edad, y estaba modestamente vestido. Con sólo verlo, le indicó con una sonrisa que se acercara. Al así lo hizo, pues ese vagabundo le inspiraba confianza, tal vez le ayudase en su búsqueda, por lo que no tardo en preguntar:
¿Quién eres, qué haces aquí, dónde estoy…?
Todo a su tiempo, le interrumpió el eremita. En primer lugar, veo que Caronte sigue haciendo bien su trabajo. Te ha enviado a mi hogar forzado, a la isla de Patmos. Vivo aquí, en ese exilio, por proclamar la palabra de aquél que hasta estas costas te ha enviado. El Mesías quiere que termine lo que hace miles de años se inició. Yo soy el Omega, el encargado de contar al mundo la última revelación.
¿Entonces, eres….? Sí, no le dejó terminar la frase. En efecto, soy Juan.
Sin mediar palabra, se dirigió al interior de la pequeña choza, de donde sacó un cuenco con higos secos y un poco de carne salada, así como un pequeño recipiente con leche de cabra.
¿Quieres desayunar conmigo?. Gracias a los escasos habitantes de esta isla, que me consideran una especie de santón, y me traen todos los días algo de sustento, puedo sobrevivir para poder llevar a cabo mi encargo divino.
Mientras Al probaba los higos, dulces y pegajosos, escuchaba fascinado al último de los Profestas.
Verás, el principio de todo, el origen, el Alfa, la obra de la Mano del Hacedor, la Ciencia Reveladora de Dios, es descrita en el Génesis, la llave de la Creación. Ahora, es misión mía describir el fín de los días, donde el bien vencerá a las tinieblas. Cuando mi misión acabe, podré morir tranquilo, el Libro de los Libros ya podrá ser entregado a los hombres.
¿Y porqué me han traído hasta aquí? Al sabía que esta sería posiblemente su última pregunta.
Verás, porque has abierto todas las puertas, has atravesado todos los caminos, y el fantasma de los sueños pasados, el espíritu oscuro ha pensado que ningún lugar como éste, destinado al olvido, donde la última revelación acabará, para sepultar a tu querida Alice en su olvido perpetuo, para darle la muerte en vida. El sabe que después de mí, de este olvidado lugar, no hay más, y que yo no puedo darte respuestas. Sólo puedo decirte porque la doncella no puede escapar de su captor.
Antes de que al preguntase Juan, sellando su boca con un dedo, le dijo: Alice ya no tiene corazón, es ahora propiedad del espectro oscuro. Ahora, recuerda las palabras del Supremo Hacedor y escucha mi revelación: sólo el amor triunfará sobre el Leviatán y los Cuatro Jinetes.
Ve hacia donde el Sol se pone, muchacho, mi águila te guiará.
Con los ojos humedecidos por la emoción, el muchacho apretó el paso. Estaba ante su último desafío. Ya sabía que armas iba a emplear. Iba a renunciar a su vida, pero no le importaba.
Tras atravesar el bosque, los campos de naranjos en flor y las últimas colinas, lo descubrió.
A lomos de un imponente caballo negro, se hallaba montado un caballero, vestido todo de negro, con una coraza de escamas oscuras y un yelmo que ocultaba su rostro, pero dejaba entrever unos ojos de un increíble fulgor rojizo.
A su grupa, cogida de su cintura, se hallaba Alice. Con su lindo rostro carente de expresividad, con sus ojos entornados, incapaces de transmitir emoción alguna.
Al se dirigió al jinete, interponiéndose al paso de su caballo. No lo dudo:
¡Dame a la chica! Merece ser feliz. Y lo será, conmigo. La amo.
Jaja, demasiado tarde. Su corazón ya no le pertenece. Me la llevo al mundo de las tinieblas, vivirá en su pasado, hasta que se marchite como esas flores que has dejado a tus espaldas, como el azahar tras el verano, pero con la diferencia de que no volverá a florecer. Ella no quiere su vida, y por eso ahora es mía.
¡Alice, te amo, te necesito, vuelve conmigo!. Los gritos de Al eran ahogados por el estruendoso silencio de los labios de la muchacha.
El pecho del joven ardía, le quemaba. Entonces supo que hacer.
Con una fuerza que sólo el amor puede dar, hundió la mano en su pecho. Alcanzó su corazón palpitante, y arrancó un pedazo. Inmune al insoportable dolor, a la muerte que haría presa de él en cuestión de instantes, acercó ese trozo de su propia vida, apretado entre sus manos rojas de sangre, hasta Alice.
El espíritu observaba atónito. Antes de que pudiese reaccionar y dar rienda suelta al galope de su caballo, un tambaleante Al puso su mano sobre su amor. Cerrando los ojos, suplicó que ese trozo de corazón alcanzase el vacío que el fantasma oscuro había dejado dentro de Alice. A punto de sentirse morir, el joven sintió entre su mano ensangrentada las manos de la chica, que presionaron a la vez, hasta que sintió como se hundía en su interior. En ese mismo instante, sus ojos se cerraron, quién sabe si para siempre.
Se hizo el vacío. Lu oscuro lo adueño todo. El tiempo se detuvo.
De pronto, se abre una tenue cortina de luz. El fulgor se hace más intenso y produce dolor en los ojos. Ahora el resplandor blanquecino es substituído por unas sombras de color verde. Esas sombras se van volviendo más y más nítidas, hasta que distingue dos figuras humanas, vestidas de verde, con unas mascarillas que ocultan sus rostros y unos gorros que tapan sus cabellos.
Desde la lejanía, escucha unas voces que se van haciendo audibles:
Al, ¡Dios mío!. Ven, mira, ya vuelve en sí, escucha decir a una voz sollozante. Siente unos brazos que lo envuelven, la emoción se transmite a través de ellos. No tiene duda alguna. Son sus padres.
Su madre habla entre sollozos: Hijo mío, mi cielo, tu padre te encontró en tu habitación, estabas sin sentido. En la ambulancia no conseguían reanimarte. El cirujano que te ha salvado nos ha comentado un hecho muy extraño: dice que tienes el corazón bastante más pequeño de lo normal, que por ello era previsible ese tremendo infarto que has sufrido. Dice que parece como si te faltase un trozo. Ahora espera que te recuperes perfectamente, no has tenido nada importante dañado.
Ahora nos vamos, hay alguien que quiere verte….
Cuando sus padres salieron, el muchacho observó la figura que se acercaba, no dudaría nunca de quien era. Quitándose la mascarilla por unos instantes, besó los labios de Al. Los ojos de Alice rebosaban vida. Gracias, dijo la chica, mientras dos lágrimas resbalaban por sus mejillas, depositándose cálidas sobre el rostro de Al.
Ha sido la semana más larga de mi vida, estos siete días que llevas aquí, luchando contra la muerte, apenas he dormido, en mis breves sueños sólo aparecías tú.
Te quiero, dijo el muchacho, sabes que daría la vida por ti…
Ya lo sé, dijo ella, pero no vuelvas a hacerlo más. Tu amor me ha dado motivos sobrados para vivir, ya no concibo estar sin ti. Viviré en tus ojos, mi corazón latirá mientras lo haga el tuyo, toma mi alma, es tuya.
Tocándose el pecho, Al sonrió. Nunca imaginó que un trozo de músculo, un pedazo de carne, pudiese vencer a todo un universo de oscuridad.
F I N

oh dios mio!!! me encanto!!! como ya sabes soy una adoradora de la mitologia clasica y veo a caronte, el remero, el que te guia en el ultimo viaje, y ya se me ponen los pelillos como escarpias!!!
Increible, deberias haber visto mi cara cuando he leido como se arranca el corazon....dios..la valentia, el sacrificio, son grandes dotes que pocos tienen...increible muestra de humanidad, carlos, un final apoteosico!!!
un besazo...me alegro de ser la primera en leer el esperado final!
Medussa, eres un cielo. Sí, a mí también me ha gustado el final. Hasta me he emocionado un poquito y todo.
Ahora, a continuar con mi mansión de mis horrores. Por cierto ¿has leído mis 5 nuevas formas de torturas? son espeluznantes.
Un gran beso de 2008.
Carlos.
Ay Carlos...te has pasado de bonito...si si, la antigua meigan diría "oh, es precioso, lo que hace el amor..." y la renovada dice "Es un relato fántastico que jamás ni por asomo podría darse parecido..."
Nadie regala el trozo de corazón, y joer, si ella no quería vivir nada más que en el pasado, ché que la hubiesen dejado!!!
Jajajaja qué mala soy...me ha encantado y lo sabes pero me joden estas historias porque nunca encuentro que el amor pueda ser tan bello...
Mil muaks
Vaya , me a encantado, mientras relatas me transportas al mundo que describes y me haces sentir todas esas sensaciones que tan bien desmenuzas en tus relatos , que viva el amor que todo lo puede ,eres un genio , te lo digo de verdad. besos amigo.
Me ha encantado, me has llevado de la mano en tu relato y es hermoso caminar por el ... sentir y vivir con Al, encontrarse con Alice y ver como el amor puede abrirse paso en las tinieblas para seguir vivo y que reine por siempre
Besitos angelicales............
Meigan tesoro, gracias por tu comentario. Yo si soy de esos tontos que lo harían todo por amor. Cada uno es como es.
Un requetebeso con muaks de 2008.
Carlos.
Lucero lindo: tú si que eres una "genia", no es para tanto. Al final parece que todas mis historias las acabo reduciendo al "power of love". Gracias por tus palabras. Ahora, a seguir con otras historias nuevas.
Un gran beso.
Carlos.
Alicia, tesoro, espero que esta tierra te haya tratado bien, que cruces el charco con un buen sabor de boca.
Me alegro que te haya gustado. Ya lo sabes, si el amor no puede romper una barrera, es que no es verdadero amor.
Un beso muy grande, entre angelical y terrenal.
Carlos.
Con una fuerza que sólo el amor puede dar.....
Hermoso final!!!! conmovedor y lleno de sentimiento... sólo puede ser escrito por un corazón que lo haría todo por amor.
El amor de verdad es un estado de sensibilidad que te capacita para abrirte a todas las personas y a la vida.
por amor se puede hacer una sola cosa: AMAR y si amas no quedará nada que no hagas en aras de ese amor.
Me encantó!!!!!!!
Un beso
Marcela
Gracias, linda Marcela. No sé porqué, pero siempre espero cosas bonitas de tí. Eres un cielo.
Gracias por tus comentarios, los guardaré en mi urna especial, junto con mis pequeños tesoros.
Un gran beso.
Carlos.
¡¡Cielos!! Carlos, me has dejado sin palabras. Me he quedado unos instantes, mirando la pantalla pero sin ver, como procesando todo lo que acababa de leer.
Que historia más bella, de como el amor lo puede todo. Esa energía renovable, para la que no hay imposibles. Que dichoso debe ser el que encuentre algo semejante.
Felicidades de nuevo.
Recibe un enorme beso, desde la admiración
Lidia querida, la castigadora de la Nochevieja, el embrujo a caballo entre dos años:
Es la única vez que me he emocionado escribiendo una historia, la he escrito con el corazón, y creo que se nota. Aunque no valga un pimiento, el sentimiento está ahí.
Gracias mil, por tus palabras, viniendo de quien vienen, ¡maestra!
Un gran beso.
Carlos.
No lo dudo Carlos ;). Me paso la vida rodeada de hombres enamorados jajaja, y cada uno me cuenta unas cosas que me quedo con la boca abierta :O, es muy bonito todo lo que están dispuestos a hacer, a esperar... pero bueno ya sabes q si no me pongo pesimista con el amor querré uno jajaja y para mí no hay de esos...
Un besazo de muaks dos mil ocheros :P
¡¡Como que no valga un pimiento!! Hombre, ya sé que tu tierra da buenos productos hortícolas, pero ninguno está ala altura de tus historias... ;-D
Lo que me extraña, esq ue no tengas nada publicado. De veras que, pienso, que solo es cuestión de que alguna editorial sepa de tu existencia.
¿Por qué no lo intentas?
Claro que se nota el sentimiento, es la mejor guía para la pluma, en este caso las teclas.
¡¿Maestra yo?!... Aprendiza, y no quiero dejar de serlo. En el momento que pierda esto de vista... Apaga y vámonos...
Más besos, tejedor de cuentos.
(Aplausos), Carlos eres un crack. Hermoso relato que nos ha mantenido hipnotizados hasta el final. Hago mías las palabras de Lidia. Búscate un editor. Gracias por la historia. Ya espero otra. Un abrazo, amigo.
Iñakito.
Meigan linda, cuidado con las esquinas, que seguro que detrás de una está tu verdadero amor esperándote. Y si no, ya lo verás.
Un besote.
Carlos.
Lidia, eres un encanto. Pues sí, hablando de verduras, hoy tocaba comida digestiva: guiso de pollo con cardo, zanahoria y alcachofa. Ideal para digerir la suave cena de ayer: magra con tomate, tortilla de patatas, jamón y queso y chocolate con churros para rematar.
Mi estómago ya no me habla.
Un gran beso, amigota.
Carlos.
Iñaki, eres un pedazo de tío. Gracias de corazón por la palabras y ahora, déjate de rodeos y escribe tu siguiente post, si es que las comidas y las copas navideñas te permiten llegar al teclado.
Un gran abrazo y feliz año 2008.
Carlos.
Precioso, aun estoy con la boca abierta, lo que no pueda hacer el amor......... no lo hará ninguna otra cosa.
El amor de verdad es aquel que traspasa fronteras, aquel por el que se baja al infierno para rescatar de las mismas garras del demonio a la persona amada. Eso y mucho mas es el amor, y nadie como tu lo había expresado ahora.
Me ha conmovido el relato, de principio a fin.
Un beso Carlos.
Gracias, Aerëon, una crítica tuya vale tu peso en gasolina súper. Has sido demasiado generosa conmigo, se nota que la amistad te hace perder la objetividad.
Lo que de verdad me encanta es que te haya conmovido. Eso pretendía, hacer "remover" algo en el interior, y parece que por lo menos contigo lo he conseguido.
Un gran beso.
Carlos.
Carlos, botaste la pelota... has fusionado mitología, amor y el libro de Revelación o Apocalipsis. Los jinetes y la isla de Patmos. Siempre he pensado en eso exactamente... en ese exilio de Juan... en aquellos con los que tuvo contacto. Y si sus visiones fueron visiones o alucinaciones por la soledad o ese toque divino que es la locura por el sufrimiento y el exceso de conocimiento. Sabes... me iba a dormir... y me dije: Entra que Carlos ya debe haber terminado el relato.... que bueno te ha quedado. Te felicito y gracias por compartir. Gracias.
Un abrazo amigo
Amigo Padrón, espero que eso de botar la pelota sea algo bueno (es broma, ya sé que sí). En efecto, la imagen de Juan el Evangelista, en su exilio de Patmos, recibiendo la rebelación divina que le permitío escribir el Apocalipsis, es una imagen que siempre me ha parecido insuperable, apabullante, grandiosa. Veo que como siempre, tienes un sentido especial para captar la esencia de las cosas.
Yo también te felicito. El relato/llanto de María me ha conmovido. Precioso.
Recibe un gran abrazo.
Carlos.
jaja, si, la verdad es que tus torturas son increibles..me aterroriza pensar que sean reales...
Meddy, linda, la primera es real. Ya tienes lugar en la mesa para el santo de mi cuñada. Y porque no sabes como le da la forma a los bollos...
Bueno, las otras 4 también (el mundo es una caja de sorpresas).
Un gran beso.
Carlos.
¿SAbes que voy hacer? pasar a Word tus historias, así las tendrén más a mano.
Gracias por estos ratos amigo Carlos.
Un abrazo
Givvy, princesa de las noches venecianas:
Es para mí un honor y un placer que tus ratos de ocio puedan ser acariciados por mi modesto verbo, hecho letra impresa. Hay cosas que me hacen sentir azorado, no creo ser merecedor de tal merced, viniendo de quien viene.
Me ayudas para intentar superarme.
Un gran beso, 10 minutos después del anterior.
Carlos.
Los dos primeros párrafos me han hecho recordar una escena de Lucía y el sexo, ejem ejem, en la cual alguien estaba recubierto de arena y algo crecía y crecía...
lo voy a dejar ahí jeje
Me he perdido la saga que estás escribiendo, tendré que ponerme al día. Qué tal la navidad? bien?
Un saludo Carlos
Melyssa, eres muy linda pero, ¿Es qué la Nochevieja no te dejó ningún recuerdo imborrable?, porque mira que recordar esa escena..... es que el subconsciente es un pedazo de cab..
La Navidad, Melissa linda, en una palabra: agotadora. Mi aparato digestivo está escapando por mi balcón, no quiere saber nada de mí. Ya falta poco, aunque una vez pasada, seguro que la echaré de menos. Recuerda que yo soy el único mortal de la Coctelera al que le gusta la Navidad.
Léete la historia completa y ya me contarás. Creo que te gustará.
Un besazo, ojos bonitos.
Carlos.
Eres, eres, eres!!!Ay Carlos que majo!!
Has visto que bien la he entrenado? jajaja
Creo que me estoy colando por alguien pero ssssss no lo digas que se gafa...cosa complicada mi vida...un besito con los muaks q quieras!
Meigan, pues cuélate, que los zumos con la pulpa están muy malos. Que tu néctar pase enterito y deje en le colador el poso de todo lo negativo. Ya verás como te va bien, seguro. Saludos a las dos gatitas.
Un beso con una muak muy grandote.
Carlos.
Permiteme decirte que esta si he podido pasarmela, imprimirla y que ya tengo ganitas de irme a la camita y leerlo todito, todo.
Por lo que he visto en los comentarios, debes ser como menos un genio!!
un besito, y sigue escribiendo así de bien, porque realmente lo haces muy bien.
Ya verás como te gusta, linda Kilifa, la vena romántica me sale por los cuatro costados en esta historia. Y lo de genio, quita, quita!. Sencillamente, le echo imaginación y sentimiento, y una redacción bastante correcta. Lo demás, queda a gusto del lector.
Un gran beso, sirena que embellece los mares.
Carlos.
Anoche lo leí todo......
(aplausos, durante un largo rato)
Una historia muy bonita, en serio que sí, y muy romántica tambien.
Me conmovió mucho, incluso se me hizo cortita.....
Sigue así, creo que la gente que tiene el don de poder escribir tan bien, se le debe animar para que nunca deje de hacerlo, cada detalle de lo que cuentas, es realmente perfecto. Me encanta leer...es una de mis pasiones, y creo que me encantará leerte a menudo.
Un besito, ahora solo espero poder coger el hilo a la otra, jeje.
Kilifa, me encanta que te guste. Muchas gracias por tus atenciones. No te preocupes, que si te gusta leer, conmigo vas a ir bien servida.
Y sí, la vena romántica me ha dado a tope en esta historia.
Un besito no, un gran besote,
Carlos.