El velo de mi silencio ha quedado rasgado. La visión, a una hora intempestiva de un anuncio en la televisión produjo en me encéfalo un estado que podríamos encuadrar como lindante en la catatonia.

Tal vez, un nuevo visionado de ese absurdo comercial rompería mi impresión inicial. Quizás sólo fue una ilusión producida por una ingestión masiva de cacahuetes y zumo de zarzamora florida en la madrugada. Pero no, fue real, mi mente no se enajenó.

Además, los demás miembros de mi familia fueron testigos, al igual que yo, de tamaño desafuero que atenta contra las más elementales normas del buen gusto y de la información veraz, y esta vez en horarios habituales de programación vespertina.

Para comenzar, aparecen en pantalla repugnantes insectos, tales como cucarachas (agggg), grillos (brrrr), moscas, mosquitos, y unos roedores denominados, según la voz en off, ratas.

Según el anuncio de los cojones, en una casa aparecen todos estos animales, y para librarse de ellos existe un milagroso aparatito, del tamaño del pijo de David el Gnomo, que se coloca en un enchufe, y entonces unas milagrosas ondas los eliminan o los ahuyentan, o algo por el estilo.

Y ahora las preguntas se agolpan en mi enfebrecida mente: ¿ Qué tipo de vivienda tiene alguien donde todo tipo de insectos, parásitos y roedores de distinto pelaje lo invaden todo? Yo puedo comprender que te puedas encontrar un insecto repugnante cuyo nombre me da hasta asco escribir, pero que entre a la cocina, y sobre la encimera se encuentre ¡¡Una rata!! Y en cuarto de baño ¡¡Otra!! Esta gente ¿Qué serán, cómo pueden ser tan cerdos?

Además, se supone que son ratas por la forma y el color, porque por el tamaño más bien parecen que son castores enormes, casi osos panda. Desde luego, con esos roedores en casa, el peligro para el ama de casa no es que el roedor te muerda, el peligro ¡¡Es que te viole!!

Además, imagino la situación: Llego a casa y mi linda Mujercita me dice: "Aguerrido, fuerte y varonil esposo mío, hay una rata en la cocina, haz el favor de matarla". Y yo, poniéndome en plan machote, saco pecho, cojo la escoba y abro la puerta de la cocina. Y en ese momento me encuentro con ese especimen, al cual mis pantalones le quedarían pequeños. Lentamente daría media vuelta, volvería sobre mis pasos (después de haberme hecho pipí de miedo), cerraría las puertas, haríamos las maletas y desapareceríamos de la casa para siempre.

O bien directamente haría como en la película de Frankenstein, cogería una antorcha y le prendería fuego a la casa. Ya pagaría el seguro.

Luego, otra cosa: Si esa radiación que emite ese cacharro es capaz de acabar con toda esa fauna doméstica, ¿Qué pasaría con mis hijos? ¿Tal vez debería cebarlos a base de grasas saturadas para que pesen más de 60 kgs y su organismo resista las ondas letales? ¿Y si llegan a casa una pareja de enanos vendiendo lotería, resistirían el flujo electromagnético? Y si mueren ¿Dónde escondería los cadáveres?.¿Y qué sería de mi loro, de mi perro y de mi tortuga? Si para que sobreviviesen a esa emisión, tengo que construirles una especie de campana hermética antirradiación, tendría que vender la pasa para hacerles sus jodidas protecciones.

Por lo tanto, la conclusión es clara: El anuncio es una mierda, la gente no sé como tiene valor de vivir rodeada de esa fauna de seres infectos, donde sólo falta Golum y los Ultracuerpos, y al tío que presenta el aparato se lo voy a meter por el culo, para cada vez que apriete, ya sea para fuera o hacia dentro, irradiará tal onda electromagnética que se le caerá la goma de las bragas a la madre que lo parió.

Así que ya sabéis, jóvenes y jóvenas, eso no es un ahuyentador de plagas, eso es un arma de destrucción masiva.Perdonad por el rollo, pero tenía que decirlo, es un anuncio que me persigue.

Como siempre, como fiel paladín de la verdad, y cuidador de vuestras sensibilidades, os vuelvo a asesorar para no caer en el engaño.

 

Carlos.